lunes, 15 de febrero de 2010

Sí, papá. si...
Seguro que tu también estás alucinando con lo de tu otra hija, como para no. Y menos mal que todavía lo puedo comentar contigo...Es que...¡es muy fuerte!

Lo mío, es otra historia, nada parecida por cierta, y a veces me pregunto si mucho más o mucho menos afortunada. No lo sé. Depende del día, supongo...

Tengo miedo Papá, y además mucho. Si no pienso en ti, si no recuerdo todo lo que hemos vivido, si hago mi vida sin pensar en ti, parece que puedo tirar hacia adelante, no lloro ni sufro, ni pienso ni recuerdo, solo vivo el presente, pero no puedo, no puedo y no quiero. Porque si hago eso tengo la sensación de que nunca has existido y yo no quiero olvidarte papá, no quiero olvidar ni un milimetro de tu cara, ni una de tus palabras, tu voz...NO QUIERO. Y es que...JODER, ¿Por qué tú? Tú no te lo merecías. No después de todo lo que pasaste papá, no después de todo lo que sufriste...Nunca lo voy a entender papá...nunca...

Hoy me muero por darte un abrazo, y por que me aprietes la mano, papá.

Te echo de menos más que nunca.

La melancolía es un licor bien caro, no te has dado cuenta ya te ha emborrachado

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