No hay un solo día, ni un solo segundo en que no piense lo mucho que te quiero y lo mucho que significas para mí. Quiero ser como tú, papá. Y que cada persona que me mire vea en mi bondad tu reflejo, en mi risa la tuya, en mis ganas de vivir las tuyas, en mi lucha, la tuya. Y así será, porque creéme, que si algo sembraste en mi, desde hace tiempo y para siempre dara frutos.
Te echo de menos y cada instante que pasa tengo más ganas de abrazarte de que me digas "bonita mia" y me dejes darte un beso de esos que se hunden en el moflete. Ay papá...TE NECESITO.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
