Papá,
Ayer salí. Hacía siglos que no salía y me lo pasé bien, porque el rato que estaba fuera de casa aunque pensaba en ti, no me dolía. Quizás, porque creía que al llegar a casa estarías ahí, o quizás porque cuando estoy con mis amigos no pienso demasiado en la familia, no lo sé. Oye, tengo que contarme como un viejo, gordo y calvo intentaba ligar con (T) pero otro día ¿vale? Creo que fue el punto del día, seguido del comentario de (J) "Tiene más edad que nosotros tres juntos" jajaja.
Vale, que fuera de contexto pierde toda su gracia, pero te puedo asegurar que la tuvo...
Cristina todavía no ha venido. Y mamá y yo fuimos a comer a casa de abuela. En verdad solo íbamos de visita, pero tu ya sabes como son estas cosas...que si una cosa y otra y al final acabamos comiendo y viendo videos familiares del año catapún, en los que por cierto tú salías guapísimo y yo tan simpática como siempre.
¡Qué tiempos!
Y hoy no se quién había pedido una misa por tí. Así que hemos ido, evidentemente. Me encantaría discutir contigo eso de las misas, ¿Pagar por qué te mencionen en una misa una vez? Baaah me encantaría ver tu cara en estos momentos y que despotricasemos juntos contra el enrequicimiento de los que tienen más que demasiado y de los que tienen lo justo y necesiario. Total, iniciasemos la conversación que iniciasemos siempre acababamos debatiendo sobre lo injusta que es la vida.
Bueno, casi se me olvida llamar a Carmen María para felicitarla, pero no te preocupes que no ha sido así.
Hoy no salgo, que hace un frío, de ese que te gustaba a tí y que congela hasta los huesos. Pero nada, nieve la justa, la sierra, tu querida sierra está más gris que blanca. Bueno, todo llegará. Supongo.
Calla, que ayer me fugue a las tres ultimas. ¿Te acuerdas de la vez que me fugue (bueno o más bien dicho lo intente) de la clase de psicología? jajaja Aún te oigo reirte y decirme: "Uy que bueno María" y como te reías por la forma en que me habían castigado sin recreo. Ay...cosillas que tiene la vida...
Mañana si nos levantamos animadas bajaremos al trastero a por el árbol de Navidad y esas cosillas, que aunque este año no sea igual, pues tendremos que hacer lo de siempre aunque sin ser como siempre. En verdad como siempre nunca puede ser nada. Porque para que algo sea como siempre tiene que ser igual siempre, y como las cosas es imposibe que sucedan igual no puede decirse lo de como siempre....
Y tú a saber con qué me saltarías con esta reflexión. Esta es de las típicas reflexiones de después de la cena mientras barrías la cocina, sin duda.
Bueno bonito, que me voy ya ¿vale?
Te echo de menos y te quiero, como siempre, porque esto no cambia ni cambiará.
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